El premio fue entregado en la gala del Pintxo Donostiarra, celebrada en el palacio de Miramar el 26 de febrero y organizada por el Instituto del pintxo Donostiarra.

También fueron premiados entre otros , el Gandarias, Ganbara, Antonio, La Espiga y  El zazpi.

El Instituto del Pintxo Donostiarra  ha nacido para proteger, impulsar y difundir una de las tradiciones más conocidas de nuestra cultura gastronómica: el pintxo. Uno de los primeros pasos fue la creación de un comité de expertos que estableció el decálogo de condiciones que han de reunir los establecimientos para recibir un label o distintivo que reconoce la excelencia, calidad, y elaboración del pintxo.

Algunos bares solicitaron la obtención del label de calidad de motu propio, sometiéndose al análisis del comité de expertos, otros han sido visitados directamente y de forma anónima por el comité, que ha comprobado si cumplen con el decálogo.

Este decálogo fue elaborado por el comité de expertos y entiende el pintxo como una expresión de nuestra cultura gastronómica en la que se pone en valor el producto. Es una elaboración culinaria que se degusta en dos o tres bocados, bien sea en formato de pintxo tradicional o en su evolución hacia la cocina en miniatura, elaborado en el propio establecimiento.

Entre las condiciones que también tienen que cumplir los establecimientos que opten a la Barandilla de Plata figuran que los pintxos se puedan degustar en la barra, sin la obligación de usar las mesas, que se fomente el consumo individual del pintxo, absteniéndose de entregar un plato, salvo petición expresa, y sin diferencias en la oferta gastronómica para la clientela local y la foránea. Además, se les recomienda que mantengan la costumbre del cobro al finalizar el servicio.